Reductio ad Absurdum 2.1

El Rey escoge bando

El Rey estrena su web publicando una carta a los españoles que es un auténtico insulto a la inteligencia. Por lo visto, no debemos “alentar disensiones” ni “perseguir quimeras”, se ve que calladitos estamos más guapos mientras se cercenan nuestros derechos y diversos políticos y banqueros se lo llevan crudo. Tampoco es tiempo de “escudriñar en las esencias”, no vaya a ser que se nos pueda ocurrir construir un Estado más democrático, incluso (¡horror!) quitarlo a él de la poltrona.

Ése es el primer punto de la carta. El segundo es una apelación al “trabajo”, “esfuerzo”, “sacrificio” y demás retórica churchilliana de todo a cien. Si este personaje tuviera un poco de empatía, sabría que los españoles no necesitamos que nos digan tales cosas, porque la mayoría ya nos estamos esforzando más que nunca: los más afortunados trabajando cada vez más a cambio de cada vez menos, el resto desesperándose en las colas del paro sin que nadie les proporcione un empleo al que dedicar sus esfuerzos. Y si además tuviera un poco más visión, se daría cuenta de que a Churchill le funcionó ese discurso porque pedía sacrificios a su pueblo para luchar contra el enemigo, no para mantenerlo y alimentarlo. Porque para la mayoría de los españoles, hoy por hoy, gente como él o como los que ordenan los recortes desde sus coches oficiales no son los adalides de la lucha contra el enemigo, sino el enemigo mismo.

En una situación en la que la mayoría del pueblo español cuestiona cada vez más la política y las instituciones, el Rey decide ponerse de parte de éstas y decirle al pueblo sutilmente que se aguante y se calle.

Cada vez me tarda más la República.

MeneameFacebookShare

Cosas que nunca se van

(Toc, toc…)

(…íiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiih…)

¿Queda alguien por aquí?

Bueno, la última vez que publiqué un post en esta bitácora fue allá por 2007, hace cerca de cinco años.

En estos años han pasado muchas cosas. La burbuja de la que hablábamos en 2006 ha reventado por fin; aunque sea un poco a regañadientes. Aquel partido prometedor que surgía en 2007 pasaba a obtener por sorpresa un escaño, ampliado más tarde a cinco. El sucesor al que le dedicaba un soneto ha acabado gobernando España, un poco más tarde de lo que le gustaría.

Ah, y nadie les llama bitácoras ya. Al final ha triunfado esa palabra tan fea. Blog.

Por supuesto, también hay cosas que nunca cambian: la burocracia sigue tan exuberante e insoportable como siempre, la gente sigue usando la “b” y la “v” con la despreocupación de siempre, y hasta la noticia del tipo que intentaba desmontar a Zenón sigue dejándose ver todavía de cuando en cuando.

Y es que hay cosas que siempre vuelven, o que nunca se van del todo. Como el Absurdo.

El siguiente post, si todo va según lo previsto, será sobre un tema que también resultará relevante durante mucho tiempo: el empleo. Próximamente, como dirían en los anuncios.

MeneameFacebookShare

Haiku

Ya se sabe que la inspiración es una dama caprichosa, y aparece y desaparece sin previo aviso. Estos últimos meses no me suele honrar con su compañía, de ahí que lleve algún tiempo sin poner ningún post que no sea de política: para hablar de política no necesito inspiración, sino sólo calentarme un poco leyendo las noticias; pero no quiero abusar del tema por miedo a que este blog, que tan puro se ha mantenido en su servicio al Absurdo, degenere en un blog temático.

Así pues, voy a esforzarme para que esta entrada no tenga contenido político; y como he dicho que para ello necesito inspiración, y no la tengo, tendré que dejar la originalidad a un lado y utilizar algún método más o menos estándar para pergeñar un post decente. Podría usar lo que describí en mi guía sobre cómo escribir posts de éxito, pero me arriesgaría a que la gran expectación resultante derivara en oleadas de visitas que saturarían el servidor. Así que mejor voy a recurrir a un manido tópico entre los bloggers: el de escribir un haiku.

Los haikus, como todo el mundo sabe, son esos ínfimos poemas japoneses cuya sobriedad minimalista los hace adecuados para la mentalidad postmoderna. Todo blogger que se precie cae un día u otro en la tentación de rellenar un post con alguno de ellos, y yo no podía ser menos. El problema es que no sé exactamente qué características hacen a un haiku un haiku (en contraposición a, por ejemplo, una bicicleta); y por lo tanto no tengo ni idea de cómo escribir uno. Pero, por supuesto, con acceso a internet este problema tiene fácil solución: es fácil encontrar una descripción (en inglés) de las características de los haikus. Así que el plan es claro: me leo esas características, y escribo algo que se ajuste a ellas. Simple.

Así pues, veamos. Lo primero que dice la página es que la temática de los haikus suele centrarse en temas cotidianos y situaciones del día a día. Bien, eso parece fácil: sólo tengo que escribir sobre lo que siento ahora mismo, por ejemplo. Lo siguiente que aparece es la métrica: tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente.

Bueno, no hay problema. Expresar lo que siento con versos así es pan comido:

Como no sé
qué escribir en el blog,
pues pongo un haiku.

Así que ya está. Ya tengo mi haiku, parece. Pero, la verdad… aunque sin duda es bello, sencillo y elegante, no suena muy “haikuesco”. Ah, ahora me doy cuenta de por qué: es que había más características que no he leído. Dice la página que en el haiku tiene que haber una separación: los haikus están divididos en dos partes, relativamente independientes aunque se relacionen entre sí, y separadas por dos puntos, guión o puntos suspensivos. Bueno, no parece difícil. Vamos a ver si cambiándolo un poco se puede adaptar a eso:

No tengo idea
de qué escribir aquí…
Pues venga, un haiku.

Pues bien, aquí lo tenemos. Un haiku con una estructura como debe ser, con dos partes diferenciadas. Todo muy dicotómico y muy armónico, el yin y el yang y todo eso, ya se sabe. Pero aún falta algo… estos versos no son suficientemente “zen”, todavía no cumplen con un pequeño detalle necesario para que formen un haiku de pura cepa. Y es que dice la web, como última característica:

“Cada haiku debe contener un kigo, una palabra estacional, que indicará en qué estación del año se ubica el haiku. Por ejemplo, los brotes de cereza indican la primavera, la nieve indica el invierno, y los mosquitos indican verano.”

Pues bien, teniendo en cuenta que estoy en Inglaterra y que en esta época del año las temperaturas ya empiezan a bajar seriamente, el “kigo” en este caso me sale del alma. No necesito pensar mucho para modificar mi creación y convertirla, ahora sí, en un haiku puro, ortodoxo, definitivo:

Frío de cojones.
¿Con qué llenar el blog…?
Pues venga, un haiku.

Qué elegancia, qué donaire, qué belleza. Cómo se nota que estos japoneses saben de poesía.

¿Algún aguerrido lector se anima a crear su propio haiku y ponerlo en los comentarios?

MeneameFacebookShare

Voces críticas

Con éste ya son cien los textos publicados en esta bitácora, lo cual no tiene importancia alguna: ya se sabe que los números redondos son una cuestión de dedos, y que si tuviésemos doce en cada mano el número cien nos parecería escaso, demasiado exiguo para llegar a ser alguien; y veneraríamos en su lugar al ciento cuarenta y cuatro. También nos beberíamos unos cuantos mililitros más en cada tercio de cerveza, que por culpa del diseño de nuestras manos se pierden en el redondeo. Pero estoy divagando, porque no es de la influencia de los dedos en el consumo de cerveza de lo que quería hablar, sino – lo siento – de política.

Digo que lo siento porque parece que, en la sociedad de hoy, hablar de política es una actividad considerada por muchos como desagradable, de mal gusto; y la gente mira a quien habla de política como miraría al ganadero que describiese la coloración de las heces de sus reses en medio de una comida de gala. Esto no resulta extraño, dado que de hecho la equiparación entre política y heces es un leit-motif de muchas manifestaciones y discursos de bar. Pocas veces se traslada la atención de los síntomas a las causas, y se reflexiona sobre cómo la misma pasividad de esa gente decepcionada por la clase política contribuye a que ésta no encuentre impedimentos para seguir decepcionando.

Por eso, en una situación política anquilosada y prácticamente reducida a la pugna entre dos partidos momificados y las eternas rémoras nacionalistas buscando su carroña, siempre resulta agradable que surjan nuevas voces críticas defendiendo ideas alejadas de los estereotipos dominantes. Es el caso de UPD, que cubre la necesidad -muy clara, a mi parecer- de un partido progresista jacobino. Porque resultaba muy triste que para dar un voto a políticas sociales de centro-izquierda hubiese que transigir a la vez con el nacionalismo, que es la ideología reaccionaria por excelencia; y que para votar contra el nacionalismo hubiese que apoyar a una derecha cerril, intransigente, clericalista y rastrera. No sé cómo seguirá y cómo acabará este partido, pero en mi opinión por el momento ha empezado bien: por un lado, poniendo sobre la mesa el tema tabú de que el nacionalismo es contrario al progreso y por tanto a cualquier ideología que se diga progresista; y por otro lado, atacando la deficiente ley electoral -ya muy criticada por IU, su gran víctima hasta ahora- que perpetúa el bipartidismo e infla los votos nacionalistas. Incluso si esta nueva formación acaba siendo un fiasco -quién sabe, a estas alturas- habrá hecho un favor a la democracia con su mera irrupción, aportando temas de debate y tal vez removiendo alguna que otra conciencia.

Por otra parte, otra señal que veo positiva en la política española es el creciente miedo de los monárquicos ante cualquier oposición a la Corona. Como dijo Gandhi, en una frase ya manida pero siempre certera, “primero te ignoran, luego se ríen de ti, después te atacan y, finalmente, ganas”. A juzgar por artículos evidentemente propagandísticos aparecidos últimamente en los medios, como éste, propuestas como ésta y declaraciones como éstas, parece que la idea de acabar con la designación hereditaria de los jefes de Estado -y toda la vergonzosa panoplia asociada- ya ha pasado a la tercera etapa, siendo atacada por doquier. Dado lo patético de los argumentos usados en estos ataques (normal: ¿qué buen argumento va a haber para defender una incoherencia como la presencia de cargos hereditarios en una democracia?), parece que la cuarta etapa parece, si no inminente, al menos más posible que nunca.

Hablando de política española, me ha salido un post optimista. Qué raro, ¿verdad?

MeneameFacebookShare

Censura flagrante

No sorprende pero es triste, y es triste que no sorprenda: en el día de hoy – como empezaba aquel famoso parte franquista – los españoles hemos sido víctimas de un flagrante caso de censura. El número de esta semana de la revista ”El Jueves“ ha sido secuestrado por orden judicial, y se ha ordenado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que retiren los ejemplares de los quioscos. El motivo: una viñeta que, con una astuta finta, critica el aguinaldo electoralista de Zapatero a la vez que aprovecha para arremeter contra la monarquía, esa vergonzosa lacra que empozoña nuestro país derrochando el dinero de sus arcas a la vez que da nefasto ejemplo a los ciudadanos.

No es ninguna novedad que la familia real es en nuestro país una institución intocable, a la que los medios sólo pueden referirse para informarnos de lo encantadores y entrañables que son todos sus miembros y para describir la sublime belleza de las infantas, esas divas de nuestros sueños. Parece que alguna gente poderosa ha llegado a la conclusión de que la continuidad de ese organismo anacrónico y parasitario es incompatible con la libertad de prensa, y por lo tanto hay que acabar con esta última para preservar el statu quo. Normalmente esto se hace entre bambalinas y de forma sutil, porque ya se sabe que la censura es algo muy feo; pero se ve que esta vez no han tenido más remedio que montar el numerito, y hasta el tonto del pueblo les ha visto el plumero.

Sólo espero que este lamentable suceso sirva para que algún cándido defensor de la monarquía, de ésos que la creen compatible con una democracia moderna, se dé cuenta de las consecuencias que realmente tiene. De que vivimos en un país donde en teoría todos deberíamos ser iguales ante la ley; pero donde existen unas personas a las que se declara “inmunes” desde su nacimiento, y meterse con ellas está tipificado explícitamente como delito. Unas personas que tienen la vida resuelta desde el momento en que vienen al mundo, que pueden permitirse lujos impensables para el resto de los españoles, y que en teoría nos “representan” y se nos ponen como ejemplo y modelo, cuando su vida sin responsabilidades y sin esfuerzos constituye el peor ejemplo posible para una persona normal.

Lo cierto es que, en el fondo, tal vez este injustificable acto de censura acabe por resultar positivo. Al fin y al cabo, no hay duda de que la dichosa viñeta no obtendría la difusión que ha tenido sin el “favor” que les ha hecho el juez Del Olmo. Seguramente los más perjudicados sean el dibujante y guionista que han tenido la graciosa ocurrencia, que tienen todo mi apoyo y -estoy seguro- el de millones de españoles que creen que la libertad de prensa está por encima de los privilegios divinos.

La viñeta, aquí.

MeneameFacebookShare

Sabiduría popular

A menudo no nos damos cuenta de la gran importancia que la sabiduría popular tiene en nuestra vida cotidiana. A lo largo de los siglos, la Humanidad ha ido adquiriendo una vasta variedad de conocimientos sobre sí misma y el mundo que la rodea. Normalmente, cuando una información resulta útil o interesante, nuestras sociedades se encargan de transmitirla a través de las generaciones: esto es lo que llamamos cultura. Hoy en día tenemos diversas herramientas (como libros, vídeos e internet) que nos facilitan la difusión cultural.

Pero ya en la Prehistoria, antes de que una palabra humana fuese escrita por primera vez, los conocimientos realmente fundamentales, imprescindibles, se transmitían de boca en boca. Eran informaciones demasiado básicas, vitales, como para dejar que se olvidaran. Y aun hoy en día siguen siendo datos demasiado esenciales como para confiarlos sólo a libros que podrían quemarse, vídeos que podrían deteriorarse, redes que podrían dejar de funcionar. Y así es que hoy, en pleno siglo XXI, esas informaciones capitales, críticas, bases de la civilización humana cuya pérdida supondría un grave peligro para la supervivencia de la especie, siguen propagándose oralmente, tal como lo hicieron siempre.

Así pues, no está de más recordar que quien quiera obtener verdadera sabiduría, sabiduría universal, válida, siempre útil, debería consultar ese acervo atávico que es el refranero popular. Porque ningún meticuloso ensayo de Kant, ninguna razonada reflexión de Kierkegaard, ningún ingenioso tratado de Aristóteles, ningún esclarecedor diálogo de Platón tendrán nunca la precisión, el pragmatismo, la perfección, la belleza y la sobriedad iluminadora de una frase como

“En Martes, ni te cases ni te embarques”,

por poner un solo ejemplo.

Son además las frases populares descripciones de leyes necesarias, sin las cuales el mundo cambiaría totalmente y se convertiría en un lugar inhabitable. Muchas veces se ha teorizado sobre si la vida sería posible en universos donde las leyes básicas de la física (como las que gobiernan las atracciones entre partículas) fuesen distintas a las que conocemos. No cabe duda de que, del mismo modo que una variación en las leyes físicas tendría un radical impacto en la habitabilidad del Universo, lo mismo sucedería si dejase de cumplirse alguna de las leyes inmutables del refranero.

Pongamos, por ejemplo, ésta: “No por mucho madrugar amanece más temprano“. ¿Qué sucedería si no se cumpliese, y cada vez que alguien se levantara pronto se adelantase un poco la hora del amanecer? En ciudades grandes, donde siempre hay quien madruga, y aun sin ser por voluntad propia siempre hay algún insomne que se despierta temprano, el amanecer tendría que adelantarse tanto que sucedería el día anterior, con lo cual no existiría la noche: antes de ponerse el sol un día, habría amanecido ya el siguiente. Por lo tanto, habría luz solar las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año, y esto haría que las zonas pobladas se recalentaran hasta volverse inhabitables. Tendríamos un mundo desértico, al estilo de Dune o Mad Max, en el que sólo unos pocos podrían sobrevivir. Cuando la escasez de gente que pudiese madrugar permitiese que la noche volviera a existir, la población podría aumentar; perto eso daría lugar a más madrugadores, con lo cual las condiciones de vida empeorarían de nuevo. Así, en la situación de equilibrio, tendríamos un mundo árido y hostil, donde sólo un pequeño grupo de personas rudas sobreviviría.

Pero peor aún sería la situación si dejase de funcionar otro dicho que, aunque pueda parecer poco importante, es de importancia capital para la armonía del mundo: “no todo el monte es orégano“. Porque en un mundo en el que absolutamente todo el monte fuese orégano, la superficie de la tierra quedaría totalmente inutilizada. No habría tierra para cultivar, ni piedra para construir edificios, ni animales para comer; sino sólo orégano. La única posibilidad para la raza humana sería, pues, vivir del mar y de la playa, que no se pueden considerar monte. Con los años terminaríamos convirtiéndonos en un pueblo anfibio, que consideraría las grandes extensiones de orégano emergentes de la superficie del mar como territorios baldíos a evitar.

Agradezcamos, pues, que las leyes del refranero se cumplan, y tratémoslas como lo que son: grandes verdades universales e inmutables que deben ser respetadas.

MeneameFacebookShare

Cefalópodo

Tentáculos de muerte,
terror de lo profundo,
abrazo furibundo
sin opción a escapar.

Líquida noche invoca
que ciega al atacante,
y así siempre triunfante
despunta el calamar.

Nos hallamos en el umbral de la Era del Cefalópodo… el Proyecto Chipirón está al caer. Más información en algún momento indeterminado del futuro.

MeneameFacebookShare

Cambio de servidor

Tal vez algunos hayáis notado que, en los últimos tiempos, esta bitácora no respondía tan bien como debería. El motivo era que el servidor en que estaba alojada imponía una limitación al tamaño de la base de datos que aloja las entradas y los comentarios, y ese límite estaba al borde de ser sobrepasado. Aunque optimizando un poco la base de datos conseguí alargar un poco la vida del sistema, al final el problema se volvió irresoluble.

Por suerte, Algernon (el artífice de esa genial bitácora llamada La Cosa Húmeda) ha sido tan amable de cederme un hueco en el servidor que él usa. Desde aquí le doy las gracias: sin su ayuda, seguramente la única opción habría sido acudir a algún proveedor lento y cargado de publicidad.

El cambio de servidor ya ha tenido lugar con éxito, sin que haya hecho falta esta vez cambiar de dirección (ventaja de tener un dominio). Ahora todo debería (y parece) funcionar a la perfección.

Ninguna vana limitación del mundo físico podrá parar los pies al Absurdo.

MeneameFacebookShare

Español de la Historia

En el año 98 de la era cristiana, un sevillano llamado Marco Ulpio Trajano era nombrado emperador romano. Considerado como el mejor estratega militar de la historia del Imperio Romano, sus campañas sólo fueron comparables a las de César. Bajo su Imperio, que duró hasta 117, Roma alcanzó su máxima extensión territorial, con las conquistas de Dacia y Partia. La campaña de Dacia incluyó la construcción en tres años de un puente fortificado de más de un kilómetro de largo sobre el Danubio, que no sería superado en longitud hasta siglos después. Se dice que, tras su expansión hacia Oriente, miró hacia el este exclamando “¡Si yo fuera más joven…!”, lamentándose de no tener tiempo de llevar sus conquistas tan lejos como Alejandro Magno. Pero bajo su mando Roma no sólo vivió una época de esplendor militar, sino también económico, y su reputación perduraría a través de los siglos: desde entonces hasta el final del Imperio Romano, a todos los nuevos emperadores se les deseaba que fuesen “felicior Augusto, melior Traiano” (más afortunados que Augusto y mejores que Trajano).

En 1516 se proclamaba rey de Aragón Carlos I, que acumularía los títulos de Rey de España, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Rey de Nápoles y Sicilia, Soberano de los Países Bajos, Conde de Flandes, Duque de Milán, Duque de Borgoña y Duque de Luxemburgo (tal vez me deje alguno). Bajo su reinado también se conquistaría el Imperio Inca, que junto con los territorios europeos darían origen al Imperio Español, el primer imperio global, del que se dijo que en él “nunca se ponía el Sol”. También comenzaría bajo Carlos I el apogeo de la cultura española que suele conocerse como “Siglo de Oro”.

Pero no sé por qué hablo de estos personajes aquí, porque al parecer no son muy relevantes. Mucho más influyentes en la Historia española y universal han sido el rey Juan Carlos, la reina Sofía, el príncipe Felipe y hasta Letizia Ortiz. Eso han dicho tres mil ciudadanos españoles en una votación para elegir al “Español de la Historia”, que ha ganado Juan Carlos I.

Supongo que debería mirarlo por el lado positivo… al menos no han puesto en la lista a la Pantoja.

MeneameFacebookShare

Ya están todos aquí

Tal vez alguien recuerde que, hace ya casi un año, me propuse restaurar los viejos posts de esta bitácora que se habían perdido con los cambios de dirección y servidor. Como suele sucederme, acometí esta tarea con gran entusiasmo inicial que se fue enfriando con el paso de los días. Pero hoy, por súbita inspiración del Ángel de lo Absurdo, la he retomado y terminado.

Quiere esto decir que se acabó el tener que recurrir a frágiles y fragmentarias copias guardadas en mohosas bibliotecas subterráneas para consultar los posts antiguos de esta bitácora: ya están aquí todos reunidos, desde el primero hasta el último.

Cosa que puede llevar a algún avispado lector a preguntarse: si el primer post data de marzo de 2003, ¿por qué el subtítulo actual de esta bitácora dice “Acercando el Absurdo al pueblo desde 2002″?

Bien, podría relatar aquí todas las circunstancias que llevaron a este aparentemente contradictorio hecho, incluyendo la distorsión espaciotemporal que causó mi post sobre la relatividad que acabó absorbido por un agujero de gusano, la corrección en el calendario llevada a cabo por los gobiernos alterando la memoria de la población mediante ondas beta para que no echasen en falta los meses perdidos, el post que envié varios años hacia adelante desde 2002 mediante la máquina del tiempo que encontré en la tienda de segunda mano, o incluso aquel calendario que tenía y al que nunca me acordaba de arrancarle las hojas… Pero sería engorroso dar cuenta de todos los detalles, así que dejémoslo simplemente en que los caminos de lo Absurdo son inescrutables.

MeneameFacebookShare