Dice una máxima popular bien conocida que “a palabras necias, oídos sordos”. Consejo por lo general razonable, pues es tal la cantidad de sandeces que se dicen por ahí que intentar rebatirlas todas sería un empeño utópico y vano, como pretender quitar un desierto llevándose la arena a cucharadas. Sin embargo, cuando las memeces llegan [...]

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