Los más antiguos lectores de esta bitácora recordarán que el 2.1 que lleva en el nombre no está puesto por capricho; sino porque con anterioridad hubo una versión 2.0; y mucho antes aún, allá por el lejano 2003, existió una versión 1.0. Dicha versión estaba alojada en Blog-City, un servidor gratuito que abandoné para así poder instalarme mi propio sistema de bitacoreo. De este modo nació la segunda versión que, además de ser más bonita que la anterior, ahorraba a los ya de por sí sufridos lectores el castigo adicional de ser bombardeados con publicidad cada vez que la visitaban.

Desgraciadamente, y debido fundamentalmente a mi pereza, en el paso a esta nueva versión se perdió todo lo que había escrito en los tiempos de la 1.0. En teoría, el plan era guardar todos los posts de la bitácora antigua y trasladarlos algún día a la nueva. En la práctica, llegué a guardarlos antes de que me cerraran la cuenta de blog-city; pero fui procrastinando el traslado hasta que pasó el tiempo suficiente para que me olvidara de dónde los había metido (que no es mucho tiempo, dado que no destaco precisamente por mi memoria). De este modo, terminé llegando a una situación de equilibrio, paz y armonía interior: por un lado tenía el convencimiento de que los posts no se habían perdido por completo, que estaban en algún sitio, seguramente en algún mohoso diskette perdido en el fondo de algún húmedo cajón… y por otra parte, no me sentía culpable por no recuperarlos para colgarlos de nuevo en la bitácora, pues contaba con la excusa de que rebuscar en todos los añejos diskettes de la casa me consumiría una cantidad de tiempo que no podía permitirme.

El caso es que esta mañana, de forma inesperada, esa larga paz de años se ha resquebrajado. He descubierto que el Internet Archive, más conocido como The Wayback Machine, guardaba copias antiguas de mi bitácora. Ya conocía esta interesante página, que almacena copias de webs en distintos momentos del tiempo y las conserva para la posteridad; pero lo cierto es que siempre había pensado que estaba limitada sólo a sitios web grandes y conocidos. Pero no: ahí está mi antigua bitácora, reflejada en cuatro “fotos fijas” tomadas en distintos momentos del año 2003, y juntando las cuatro he podido recuperar los dieciocho posts que se habían perdido en las nieblas del olvido.

Así pues, para volver a estar en paz conmigo mismo, no me quedará más remedio que comenzar el proceso de restauración tan largamente aplazado. Poco a poco, iré trasladando uno a uno los posts a esta nueva bitácora. El proceso no será del todo rápido, porque las versiones de los posts que he recuperado están lejos de ser copias perfectas, y tienen problemas con tildes y eñes que tendré que corregir manualmente; pero espero que en unas semanas todos aquellos posts estén de vuelta y la bitácora vuelva a estar completa. Por supuesto, para quien esté interesado en leerlos (si es que alguien lo está), estos posts no van a aparecer en la portada de la página, ya que los daré de alta con la fecha en la que fueron escritos, con lo cual habrá que acceder a ellos a través de los archivos históricos. Todavía no he decidido si restaurar también los comentarios o no; pero por supuesto sí que habrá la posibilidad de poner comentarios nuevos, como en todos los demás posts de Reductio ad Absurdum.

Así, durante unas semanas, esta bitácora crecerá tanto por delante como por detrás.

  • Share/Bookmark