El frío y brillante páramo se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Muchos eran los que se habían adentrado en él para no volver jamás. Las historias hablaban de gigantescas sombras sólidas que caían del cielo aplastando a los viajeros. Tal vez aquellos viejos cuentos fuesen sólo fantasías, pero las desapariciones en el páramo eran un hecho; y ni siquiera L., considerado el más valeroso de los suyos, podía emprender el viaje sin que le asaltara el miedo, miedo a ser la siguiente víctima del terror invisible que se escondía en la llanura.

Sin embargo, sólo al otro lado del erial podía L. conseguir lo que necesitaba, así que, haciendo de tripas corazón, comenzó su andadura, de la que no volvería jamás. Ya había hecho el mismo recorrido otras tres veces sin que pasase nada; pero quiso el destino que aquel día el horror de la llanura reclamara su alma. Sus compañeros, que no volverían a verlo, sólo oyeron un fuerte golpe y unos escalofriantes mugidos ininteligibles para ellos; que nosotros habríamos podido interpretar claramente como palabras: “Cariño, he visto otro de esos pececillos de plata en el baño, pero ya lo he matado”.

A ver si con esto gano el Gordo. Gracias a Pedro Jorge, JJ, fernand0, canopus, rvr y Xavi Caballé por hacer posible un juego de suma mayor que cero, que es casi la única forma de que yo juegue a la lotería (más detalles sobre el particular en cualquiera de los blogs enlazados).

P.D.: si gano el Gordo de esta manera, prometo repartir el 20% entre quienes comenten este post :P

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