A menudo no nos damos cuenta de la gran importancia que la sabiduría popular tiene en nuestra vida cotidiana. A lo largo de los siglos, la Humanidad ha ido adquiriendo una vasta variedad de conocimientos sobre sí misma y el mundo que la rodea. Normalmente, cuando una información resulta útil o interesante, nuestras sociedades se encargan de transmitirla a través de las generaciones: esto es lo que llamamos cultura. Hoy en día tenemos diversas herramientas (como libros, vídeos e internet) que nos facilitan la difusión cultural.
Pero ya en la Prehistoria, antes de que una palabra humana fuese escrita por primera vez, los conocimientos realmente fundamentales, imprescindibles, se transmitían de boca en boca. Eran informaciones demasiado básicas, vitales, como para dejar que se olvidaran. Y aun hoy en día siguen siendo datos demasiado esenciales como para confiarlos sólo a libros que podrían quemarse, vídeos que podrían deteriorarse, redes que podrían dejar de funcionar. Y así es que hoy, en pleno siglo XXI, esas informaciones capitales, críticas, bases de la civilización humana cuya pérdida supondría un grave peligro para la supervivencia de la especie, siguen propagándose oralmente, tal como lo hicieron siempre.
Así pues, no está de más recordar que quien quiera obtener verdadera sabiduría, sabiduría universal, válida, siempre útil, debería consultar ese acervo atávico que es el refranero popular. Porque ningún meticuloso ensayo de Kant, ninguna razonada reflexión de Kierkegaard, ningún ingenioso tratado de Aristóteles, ningún esclarecedor diálogo de Platón tendrán nunca la precisión, el pragmatismo, la perfección, la belleza y la sobriedad iluminadora de una frase como
“En Martes, ni te cases ni te embarques”,
por poner un solo ejemplo.
Son además las frases populares descripciones de leyes necesarias, sin las cuales el mundo cambiaría totalmente y se convertiría en un lugar inhabitable. Muchas veces se ha teorizado sobre si la vida sería posible en universos donde las leyes básicas de la física (como las que gobiernan las atracciones entre partículas) fuesen distintas a las que conocemos. No cabe duda de que, del mismo modo que una variación en las leyes físicas tendría un radical impacto en la habitabilidad del Universo, lo mismo sucedería si dejase de cumplirse alguna de las leyes inmutables del refranero.
Pongamos, por ejemplo, ésta: “No por mucho madrugar amanece más temprano“. ¿Qué sucedería si no se cumpliese, y cada vez que alguien se levantara pronto se adelantase un poco la hora del amanecer? En ciudades grandes, donde siempre hay quien madruga, y aun sin ser por voluntad propia siempre hay algún insomne que se despierta temprano, el amanecer tendría que adelantarse tanto que sucedería el día anterior, con lo cual no existiría la noche: antes de ponerse el sol un día, habría amanecido ya el siguiente. Por lo tanto, habría luz solar las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año, y esto haría que las zonas pobladas se recalentaran hasta volverse inhabitables. Tendríamos un mundo desértico, al estilo de Dune o Mad Max, en el que sólo unos pocos podrían sobrevivir. Cuando la escasez de gente que pudiese madrugar permitiese que la noche volviera a existir, la población podría aumentar; perto eso daría lugar a más madrugadores, con lo cual las condiciones de vida empeorarían de nuevo. Así, en la situación de equilibrio, tendríamos un mundo árido y hostil, donde sólo un pequeño grupo de personas rudas sobreviviría.
Pero peor aún sería la situación si dejase de funcionar otro dicho que, aunque pueda parecer poco importante, es de importancia capital para la armonía del mundo: “no todo el monte es orégano“. Porque en un mundo en el que absolutamente todo el monte fuese orégano, la superficie de la tierra quedaría totalmente inutilizada. No habría tierra para cultivar, ni piedra para construir edificios, ni animales para comer; sino sólo orégano. La única posibilidad para la raza humana sería, pues, vivir del mar y de la playa, que no se pueden considerar monte. Con los años terminaríamos convirtiéndonos en un pueblo anfibio, que consideraría las grandes extensiones de orégano emergentes de la superficie del mar como territorios baldíos a evitar.
Agradezcamos, pues, que las leyes del refranero se cumplan, y tratémoslas como lo que son: grandes verdades universales e inmutables que deben ser respetadas.

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El 98% de los refranes consta de dos partes. Una primera parte sitúa el contexto de la lección y la segunda concluye el consejo o la advertencia.
Pues de ese 98%, en un 87% de los refranes, la segunda parte puede ser modificada por un “patada en los cojones”, brotando un nuevo refrán que no me atrevería a sacarlo de la saca de los proverbios sabios.
A quien madruga…, patada en los cojones.
Hombre precavido…, patada en los cojones.
Quien bien te quiere…, patada en los cojones.
En casa del herrero…, patada en los cojones.
Nuevas formas, sutiles y brillantes, que definen la condición humana a la perfección.
Saturday, 23 de June de 2007 @ 0:17
Si la tierra se fuese a freir por madrugar, la gente se iría a dormir, y si no… en cuanto murieran unos cuantos, o bastantes, todo volvería a la normalidad.
Y si todo el monte fuese orégano… exportaríamos orégano a otros planetas, porque iba a oler a orégano hasta en el vacío del espacio… incluso desde la otra esquina de la galaxia.
Se te pira. xD
Saturday, 23 de June de 2007 @ 0:28
Curioso lo de los refranes sí…y leerlos al pie de la letra puede traer confusiones y situaciones muy jocosas.
Pero bueno somos lo suficientemente listos como para leer entre líneas y sacar el verdadero significado de cada uno de ellos…. ¿o no?
Saturday, 23 de June de 2007 @ 15:34
mwahhahahahahaha
lo del orégano no tiene precio
Ahora piensa en las posibles interacciones del “a quien madruga dios le ayuda” con el “no por mucho madrugar amanece más temprano”
Monday, 25 de June de 2007 @ 14:58
Con eso de sabiduría popular pensaba que ibas a nombrar a Acebes o Zaplana xD
Tuesday, 26 de June de 2007 @ 10:47
Si te pones a pensar en refranes te daras cuenta que siempre de uno sale el contrario, asique uno no se puede fiar mucho de ellos.
Ahora que me fijo veo que gracias a mi ignorancia has traducido frases de tu blog y has puesto paréntesis para explicaciones que una rubia requiere, tu caballerosidad daña.
Tuesday, 26 de June de 2007 @ 17:09
Alicia pobrecitas rubias, ellas tambien tienen derecho a entender.
dItIOnx lo cierto es que se le pira mazo, pero nos gusta asi como es, el chaval se hace querer.
Y por cierto, en vez de volvernos anfibios podriamos adaptar nuestro sistema digestivo para sacar los nutrientes necesarios en nuestra dieta de solo el oregano. Desde luego hay dietas para adelgazar circulando por ahi que no se diferenciarian mucho de la que tendriamos que adoptar en este mundo antirrefranes.
Ah! Lo de en martes ni te cases ni te embarques… que coño, no te cases y punto, que luego el divorcio es mu caro ^_^. Se que no rima, pero es un saber que deberia ser incorporado al refranero lo antes posible por el bien de las futuras generaciones.
Sunday, 1 de July de 2007 @ 16:59
Hola ^_^! Llevo un tiempo visitándote pero aun no me había estrenado en los comentarios.
Me encanta el blog y como lo escribes, y puesto a que “a quien buen árbol se arrima…” Me volverás a ver por aquí
Tuesday, 3 de July de 2007 @ 20:17
Me mola el jari ese de “popularidad” xD
Thursday, 5 de July de 2007 @ 13:56
Me gusta el cambio de look del blog
Sunday, 8 de July de 2007 @ 12:39
Simplemente genial, felicidades.
Wednesday, 11 de July de 2007 @ 19:57
nojoda que vaina tan hijueputa eche pongan otra vaina
Friday, 27 de July de 2007 @ 3:30
Friday, 27 de July de 2007 @ 3:39
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Thursday, 23 de August de 2007 @ 19:30
Muy bueno el post, aunque yo jamás he utilizado un refrán en mi vida. Creo que el motivo fue, que en mi casa no se decían. De hecho, creo que no llegan ni a 10 los que me sé enteros. Es como ser supersticioso. Cuando paso por debajo de una escalera, la gente me aparta asustada advirtiéndome de mi futura mala suerte y yo, casi sin enterarme del significado del hecho.
De los refranes que conozco, mi favorito es: “A padre ahorrador, hijo gastador”. Padres que suman y suman e hijos (nosotros) que restan y restan. Servidora está en el segundo caso
También me hacen gracia: “El tonto callado, parece sabio” o “En boca cerrada no entran moscas”. ¿Acaso siempre ha de cumplirse el “menos es más”?. ¿De qué sirve ser sabio y permanecer callado?. No aporta ninguna utilidad a nadie. No siempre se ha de ser tan prudente. ¿Cuántos sabios han hablado, por suerte para la humanidad, aun a riesgo de ser quemados?.
Y por último, muy sutil”" el comentario de @Airos x”DDDDDDDD
Saludos y sigo “lurkeando”
Saturday, 12 de June de 2010 @ 23:18
Nota: el comentario que recientemente he hecho, es producto de la ingesta masiva de carbohidratos de IG > 80. Mi sangre ahora mismo es puro azúcar; glucosa que ha llegado a mi cerebro de forma alocada y compulsiva. No más. Sólo era eso.
Saturday, 12 de June de 2010 @ 23:20